lunes, 19 de octubre de 2009

Combinando la labor de Madre y la Profesional....

Si usted es una de esas mujeres que además de ser esposa, madre y ama de casa, también trabaja, por favor siga leyendo.... si no es así, también siga leyendo, porque algún día puede que lo sea.

No sé si a ustedes les suceda, pero para mí, todos los días al salir de casa para dirigirme a mi consultorio me sucede lo mismo. Mi corazón se encoje, se me hace un nudo en la garganta y me dan ganas de no cruzar la puerta al escuchar que mi pequeño hijito que, al verme ir, empieza a llorar y decir entre-cortado "¡ma-maa!"... Es algo genuinamente difícil, al menos para mí sí lo es y, a pesar de que se repite día con día, nada más no logro acostumbrarme a ese sentimiento.

¿Cómo combinar la labor de madre y el trabajo? ¿cómo hacerlo sin sentir culpas? ¿cómo hacer que ese tiempo que nos queda con nuestros pequeños sea de la mejor calidad? He aquí lo que yo pienso...

Cuando supe que estaba embarazada la primera vez me encontraba realizando el útlimo año de mi residencia en Pediatría. Estaba muy emocionada por mi estado y porque en breve finalmente me graduaría, pero al transcurrir las semanas de mi embarazo cada vez era más difícil pensar en cómo sería mi regreso al hospital con mis bebitas recién nacidas. Cuando ellas finalmente nacieron, esa angustia de reincorporarme a mis actividades se hizo más palpable e inevitablemente llegó el día de decirles adiós a mis nenas, al menos por unas horas.

Es duro desprenderse de los pequeños pedacitos de vida que uno tanto ama, pero para hacer esto más llevadero, creo que uno no debe perder de vista el objetivo y la razón del por qué y el para qué se trabaja. Creo que en eso estriba el saber llevar un equilibrio entre las dos facetas de una mujer que es madre y también labora.

Si recordamos que parte de la razón por la que uno trabaja son precisamente nuestros hijos, nos viene como un nuevo aliento para deglutir el nudo que se siente en el cuello y salir sonriente de casa, con el objetivo de dar lo mejor de uno en el trabajo y el pensamiento de que en tan sólo un par de horas estaremos de vuelta con nuestros hijos, amándolos y llenándolos de besos. Son nuestros hijos un motor para impulsarnos en lo que hacemos fuera de casa, no sólo por el factor económico (producir un sueldo para cubrir sus necesidades elementales o también darles cosas materiales, esas que todas las madres deseamos poder darles a nuestros hijos... ), sino también por el ejemplo que les estamos dando: el valor del trabajo y la superación personal.

Además, debemos recordar que también estamos nosotras, como mujeres, como personas independientes, a quienes nos ha costado esfuerzo conseguir un empleo o un título universitario y por lo tanto es muy válido dedicar parte de nuestro tiempo a nuestros propios sueños, dentro del equilibrio y sin descuidar a nuestros pequeños. Con el paso del tiempo nuestros hijos van haciéndose de una vida aparte, en la que si bien seguimos siendo pieza fundamental, poco a poco serán ellos mismo su centro. Será entonces que necesitaremos de algo para hacer con nuestro tiempo y si hemos venido trabajando o estudiando durante años, será una buena oportunidad de reincorporarnos a los que nos gusta hacer.

En mi caso personal, yo llego a casa y me convierto en mamá, el estetoscopio y la bata se quedan en mi consultorio. Salvo que haya una emergencia, pues estas no conocen de tiempos, de horarios ni de estados civiles, mi tiempo que tengo para mi familia es para ella y me dedico a jugar con mis hijos y a platicar con mi esposo. También, ocasionalmente, mi esposo y yo buscamos tener pequeños espacios que sean sólo para nosotros como pareja y como padres... a veces salimos de fin de semana a pasear y una o dos veces al año nos damos vacaciones, aunque sea un par de días. Soy celosa de mi vida como mujer y como madre y estoy convencida de que cualquier mujer puede entender esto. Encontrar este balance es necesario para la salud de la familia, de la pareja y de la mente de cada uno.

Lo más importante, creo yo, para encontrar el balance es saber ver los límites, no perder los objetivos de vista. Pues, ¿de qué sirve una vida llena de éxitos profesionales si aquellos seres a quienes tenemos tan cerca y quienes son lo más importante se sienten desplazados y han terminado por distanciarse? ¿Con quién compartiríamos entonces nuestras satisfacciones? ¿A qué nos sabrían nuestros logros?

Pienso sinceramente que aquellas madres que tenemos, o queremos trabajar, debemos tener muy claras nuestras prioridades y metas en la vida. Debemos ser mamás al 100% el tiempo que tenemos para serlo y también echarle todos los kilos a nuestro trabajo cuando estemos en horas laborales. Y si un día, por alguna extraña jugada del destino tuviéramos que escoger entre una faceta y otra, creo que estará en cada una de nosotras saber a qué lado se inclinará la balanza. En mi caso, no me queda duda... por eso soy Mamá-Pediatra.

¡Hasta la próxima!

3 comentarios:

  1. Claudia , antes que nada me da mucho gusto saber de ti y que eres toda una Mama - Pediatra, felicidades!, en particular este articulo me encanto pues yo tambien comparto muchas de tus ideas, ya que soy mama y trabajo , tengo un bebe de ya casi 16 meses y he pasado y paso por lo mismo, pero como dices lo principal en estos casos es tener bien claro nuestras prioridades y de ahi partir. Te mando un fuerte abrazo y nos vemos por aqui.
    Marla Azcona

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  2. Hola Marla! qué gusto que podamos comunicarnos por este medio y compartir experiencias de mamás! también felicidades a tí por tu bebé y porque puedes combinar ambas facetas. Sin lugar a dudas a veces es pesado, pero al final del día, si logramos el balance, es realmente satisfactorio poder realizar ambas tareas. Otro abrazo desde Mazatlán y un beso a tu pequeño. Saludos! y sigamos en contacto!

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  3. Afortunadamente para mi, no he tenido la necesidad de seguir trabajando ya que tomamos la decision tanto mi esposo como yo, de dejar mi trabajo "temporalmente" para cuidar yo a nuestra gorda y no recurrir a guarderias.

    Si bien respeto y admiro a quien por necesidad tiene que continuar trabajando y dejar a sus hijos en guarderia, recomiendo ampliamente que si puedes dejar de hacerlo, al menos por un tiempo, o los primeros meses (que creo son los mas dificiles) haganlo no se van a arrepentir!!!!! si esto implica apretarse un poco el cinturon y depender de un solo sueldo, vale la pena!!!! Todo el tiempo que he pasado con mi gorda (ya de 8 meses) han sido los mejores y no me arrepiento haber dejado de trabajar por pasar todas estos meses con ella y ver dia a dia su crecimiento y su desarrollo!!!

    Saludos!

    L Ch.

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